Archive | June 2013

28 DE JUNIO

Dicen que Armand de Fluviá, famoso genealogista y heraldista catalán, fue el primer español en reconocer su homosexualidad en un medio público.  Lo hizo en TV3, en el año 1978 y todavía seguía vigente la “Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social” de 1970 (que sustituyó a la conocida de “vagos y maleantes”), por la que se condenaba a “aquellos que probadamente realizaran más de un acto sexual con alguien de su mismo sexo”, a un internamiento en un establecimiento de reeducación (cárcel o manicomio) y se les prohibía la entrada a algunos lugares públicos, ya que se consideraban un “peligro social”. “Pues todavía deben quedar centros de ese estilo”, dice mi vecina en referencia al cierre que en estos días se ha llevado a cabo en EEUU, de Exodus International, la principal organización cristiana dedicada a “curar” la homosexualidad. Su director ha reconocido el dolor, el daño y el sentimiento de culpa causado inútilmente a sus “pacientes”, en sus 37 años de existencia. ¡Y esto ocurre en el siglo XXI!

Y, Armand de Fluviá, bajo el pseudónimo de Roger de Gaimón, fue uno de los fundadores del movimiento de liberación gay de España. Y este hombre sigue vivo y supongo que, sabiendo que todavía queda mucho trabajo por hacer, debe sentirse orgulloso del avance que ha experimentado nuestro país en derechos y libertades de lo que se denomina el colectivo LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales). Y nadie puede negar que el partido político en el gobierno que más ha luchado por este progreso en España ha sido el PSOE y muchas de sus acciones lo demuestran. Sólo dos de los innumerables ejemplos: el gobierno de Felipe González derogó dicha ley franquista de 1970 y en el año 2005, siendo presidente J.L. Rodríguez Zapatero, se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo, con la contundente oposición del Partido Popular y la presentación de un recurso al Tribunal Constitucional, que al final dio la razón a la ley socialista. “Se romperá la familia”, decían desde los sectores más conservadores; pues no se ha roto nada y además, se han creado nuevos tipos de familia con los mismos anhelos, alegrías, preocupaciones…, que la “tradicional” y, desde luego, con los mismos derechos y obligaciones.

 

Amlega

 

 

Pero antes, durante y después de estos dos hitos importantes, el PSOE ha hecho otras muchas cosas para que el colectivo LGBT consiga lo que por derecho le corresponde; introducir con total normalidad este tema en los contenidos curriculares de los centros educativos es la mejor forma de prevenir actitudes y conductas negativas hacia cualquier persona perteneciente a dicho colectivo, mejorando enormemente la convivencia y la cohesión social. La LOGSE introdujo los Temas Transversales, como una forma de abordar la educación en valores en todas las materias y, con la LOE, siguiendo la recomendación del Consejo de Europa, se puso en marcha Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, que dedica su programación a explicar a los niño y jóvenes españoles cosas tan importantes como el respeto, la no discriminación, la convivencia pacífica o la igualdad de la diferencia. Por cierto,  sabemos que la nueva ley educativa aprobada ya por el Consejo de Ministros, la LOMCE, la elimina por “adoctrinamiento”, dicen.

Cuando nos fuimos del gobierno, en el año 2011, dejamos elaborado un anteproyecto de ley sobre “Igualdad de Trato y No Discriminación”, que está en un cajón desde la llegada del PP y que pedimos y esperamos que la rescaten y la pongan en marcha lo antes posible. Posibilitar las familias homoparentales o legalizar la operación del cambio de sexo y nombre, han sido otros logros que han conseguido que la integración real de las personas que forman este colectivo esté cada vez más cerca y que vayan desapareciendo los estigmas de otros tiempos no tan lejanos.

El 28 de junio se conmemora el Día Internacional del Orgullo LGBT, que recuerda los disturbios de Stonewall, un barrio de Nueva York, en 1969 y que marcaron el inicio del movimiento de liberación sexual. Mi vecina dice que no le gustan las efemérides, que “los día de” no valen para mucho, pero no es verdad, porque, por desgracia, siguen siendo necesarios y sirven para recordar que hay algo que está sin terminar en esta sociedad. El Día del Orgullo es para que no se nos olvide que, desde hace muchos años, hay personas que día a día luchan para conseguir algo que se les ha negado por el simple hecho de tener otra orientación o identidad sexual: la posibilidad de amar a cualquier ser humano y de ser como cada uno quiera y, como dijo Simone de Beauvoir, sin sentir ningún miedo, inhibición y u obligación.  Ojalá en breve no nos haga falta esta efeméride en el calendario, sería una buenísima señal.               

Gloria Rojas
Publicado en El Faro / 24 de junio de 2013                                                                                                                                                                                                                                                                                    

Norte y Sur

Para los ochenteros como yo, la expresión Norte y Sur inmediatamente nos evoca aquella serie de televisión protagonizada por Patrick Swayze que relataba la historiade EE.UU durante la segunda mitad del siglo XIX, a través de las sagas de los Hazard,familia de ricos industriales de Filadelfia en el Norte, y los Main, que por el contrario eran una familia de propietarios sudistas, con su plantaciónde algodón trabajada por esclavos negros.

A pesar de la amistad de sus dos jóvenes herederos, George y Orry, que se conocen en la Academia de Westpoint, los avatares de la Guerra de Secesión los sitúan en bandos opuestos.

De esta Guerra, se recuerda el que fue, sin duda, su fruto más noble, el Acta de Emancipación de los Esclavos, que permitió que a más de 4 millones de personas se les reconociera la condición de tales y que alcanzaran la Libertad. Sin embargo, lo que se suele olvidar es que en las raíces de este conflicto fratricida se encuentran sobre todo las diferencias abismales entre los dos  modelos sociales y económicos que defendían unos Estados y otros, y que llevaban muchos años generando tensiones en cuanto a las leyes fiscales, comerciales y arancelarias que debían regir en los Estados Unidos de Norteamerica.

Si nos situamos en los años 90 del siglo pasado, esta expresión de Norte y Sur, sirvió, sobre todo, para poner de manifiesto de una forma muy descriptiva la división brutal del Mundo entre los países enriquecidos del Norte y los países empobrecidos del Sur. Una división provocada por una economía mundial dominada por un capitalismo descarnado que obliga a que los países del sur, ricos en materias primas y productos naturales, tengan que vender sus producciones a los precios bajísimos que marcan las multinacionales que los controlan, para que, una vez que estas materias primas llegan a los países del norte, sean manufacturadas y convertidas en productos que se ponen en el mercado a precios mucho más altos. De esta forma, los países del sur no tienen otro camino que pedir préstamos a los del norte, que se los conceden a cambio de seguir manteniendo el control sobre sus productos y de acuerdos comerciales que provocan una gran deuda externa que ata para siempre a los países del sur, generando lo que se ha considerado un nuevo colonialismo económico.

Esta realidad ha provocado que casi tres cuartas partes de la Humanidad se hayan visto condenadas a la pobreza, al hambre, a una total falta de expectativas de futuro. Frente a ella, se levantaron importantes movimientos sociales que reivindicaban, entre otras cosas, que el comercio internacional se fundamentara en reglas realmente justas, o que los países enriquecidos destinaran anualmente el 0’7% de su producto interior bruto a una cooperación con los países empobrecidos verdaderamente eficaz, que les permitiera mejorar sus infraestructuras y tener oportunidades reales de desarrollo.

Esta realidad, que hoy sigue existiendo, se ve eclipsada, sin embargo, en nuestra vida cotidiana por realidades más cercanas. De esta forma, si hoy les preguntamos a los jóvenes españoles, portugueses, griegos e italianos qué les evoca el concepto Norte y Sur, casi con toda seguridad, nos hablarían de las diferencias entre el Norte de Europa y el Sur de Europa. Como muestra un botón, hasta hace pocos años en España hablábamos de la integración de los inmigrantes que llegaban de otros países, hoy volvemos a encontrarnos con la imagen de jóvenes españoles que emigran hacia el norte, recorriendo el camino que ya hace décadas muchos de sus abuelos también se vieron obligados a tomar.

La visión de Europa que hoy se está imponiendo en los países del Mediterráneo, es la de una Unión dominada por una Alemania que quiere imponer un modelo económico neoliberal, exportando una austeridad a ultranza, lo que en la práctica supone desmantelar nuestros Estados de Bienestar, acabar con la protección social que implica una sanidad y educación públicas, privatizar nuestro sistema de pensiones, imponer unas relaciones laborales basadas en el trabajo precario y los bajos salarios, cuyo ejemplo más claro son los tristemente famosos “minijobs”, de los que cada vez con más asiduidad nos habla el Gobierno.

Curiosamente, de todo esto, los que más pueden beneficiarse son los grandes grupos financieros y corporaciones económicas internacionales que tienen su sede, en su gran mayoría, en Alemania.

 

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Toda esta carga ideológica, viene además aderezada por lo que la periodista canadiense Naomi Klein denominó en 2007 “La Doctrina del Shock”, de tal forma que las fuerzas neoconservadoras están utilizando la incertidumbre provocada por la crisis financiera internacional para imponer su agenda laboral y económica bajo la premisa de que “o esto o el abismo”, o dejamos nuestros derechos por el camino o la crisis no tendrá solución. En este sentido, hay que recordar que Merkel defendió en 2011 la necesidad de una “democracia adecuada a los mercados”.

Sería, sin embargo, un error creer que estamos en una confrontación entre países. Hace unos días Cándido Méndez recordaba, en su visita a Melilla, que los primeros que se han opuesto y se siguen oponiendo a los minijobs y al resto de recortes en Alemania han sido los propios sindicatos alemanes. Y no debemos olvidar el entusiasmo que está poniendo la derecha española en seguir los dictados alemanes.

Esta no es una confrontación entre pueblos, es una confrontación entre dos modelos económicos, laborales y sociales, es una confrontación entre un modelo puramente economicista o un modelo social que salvaguarde nuestros derechos. Y en esto, como siempre ha ocurrido en la historia, lo único que nos puede salvar es precisamente la unidad y la solidaridad de los pueblos, poniendo duda ese “pensamiento único” que nos quieren imponer.

Hoy más que nunca hay que recordar el pensamiento de ese alemán universal que fue Bertold Brecht, “la más hermosa de todas las dudas, es cuando los débiles y desalentados levantan su cabeza y dejan de creer en la fuerza de sus opresores”.

Gregorio Escobar
Publicado en El Faro / 17 de junio de 2013

CRUZAR LOS DEDOS

En este empeño en vano por conseguir en un mes una figura espléndida, después de todo un invierno sin acordarnos del bikini, caminaba yo a buen ritmo por el Paseo Marítimo de la Ciudad en compañía de mi vecina. Conversábamos sobre nuestros recuerdos y sensaciones más intensas de cuando éramos pequeñas. Yo crecí en el Barrio del Real, en una de las denominadas “casas matas” y pasaba horas y horas en la calle, estando atenta a los dos únicos coches que entraban en nuestra zona de juego: el de mi padre y el de otro vecino. Soy de la época de la muñeca Nancy (las Barbies no habían llegado aún a España), de Pipi Calzaslargas y de las cajas de lata para meter los cromos y las mariquitinas. De esos primeros años de mi infancia recuerdo con mucha alegría la llegada a casa de la tele en color, con mucha pena la muerte del Payaso Fofó en 1976 y con indiferencia el fallecimiento de Franco en 1975. Pero de lo que no me olvido era de la “mala conciencia” que se instalaba en mí durante muchos días, cuando rompía un juramento o una promesa hecha a algún amigo o a alguien de la familia (probablemente, por el concepto de pecado de aquella sociedad); sólo tenía “salvación”, si mientras estaba llevando a cabo ese compromiso, cruzaba los dedos con las manos en la espalda para que la otra persona implicada no se diera cuenta. Ese simple gesto te libraba de la pesada carga de tener que realizar todo lo dicho.

 

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Durante toda la campaña electoral de las Elecciones Generales de 2011 escuché y leí muchas promesas de Mariano Rajoy y de innumerables miembros del Partido Popular, local y nacional, que no se han cumplido, pero de ninguno de ellos percibí que cruzara los dedos. Y no sé si lo hicieron cuando en su Programa dijeron literalmente (entre otras incontables cosas):

–          “Vota por el empleo”, era uno de sus lemas y el año 2012 terminó con un 3% de desempleados más que en el 2011. En estos momentos, hay un aumento de un 3.7%.

–          “Reduciremos la temporalidad de los trabajos y daremos expectativas de estabilidad” y el paro ha bajado en este mes de mayo, a costa de una mayor temporalidad (tan sólo el 7.5% de los nuevos contratos fueron indefinidos). Hasta el Fondo Monetario Internacional (organización nada sospechosa de ser afín al PSOE), les ha dado un toque de atención por este dato.

–          “Sanidad y educación para todos son nuestra prioridad” y hay recortes y más recortes, copago farmaceútico, retirada de la tarjeta sanitaria a los inmigrantes irregulares, disminución de becas, subidas de tasas universitarias, enorme bajada en la contratación de profesorado, etc, etc.

–          “Política de vivienda para el crecimiento y la cohesión” y critican duramente el premio concedido a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) por el Parlamento Europeo, por la enorme labor social que hacen en nuestro país.

–          “Impulsaremos la labor de la iniciativa social en la atención de los más desfavorecidos, articulando políticas contra la exclusión social y la pobreza” y la tasa de pobreza en nuestro país se sitúa ya en el 21.8%, una de las más elevadas de la Unión Europea, con el alarmante aumento de la desnutrición infantil.

–          “Necesitamos que el sistema educativo cuente con las familias y confíe en sus decisiones” y, con la entrada de la LOMCE, el Consejo Escolar, órgano de máxima participación de la Comunidad Educativa, dejará de tener poder para decidir, será sólo consultivo.

–          “No subiremos los impuestos”, decían e insistía Mariano Rajoy en su debate de investidura, pero subió el IVA, el IRPF, el IBI y hasta un total de 30 aumentos en este tiempo de gobierno. ¡Y lo que nos queda!

–          “El PP está comprometido con el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones”, pero, además de haberse reducido la cuantía de algunas de ellas este último año, en el informe que el gobierno ha encargado a un Consejo de Expertos recomiendan que, en malas épocas económicas, las pensiones sigan perdiendo dicho poder adquisitivo.  Y tengo la impresión de que a estos expertos le van a hacer mucho caso, ya que ocho de los doce miembros están vinculados a diferentes aseguradoras privadas.

Me quedo con la duda de saber si Mariano Rajoy y otros muchos miembros del PP cruzaron los dedos cuando prometieron éstas y otras innumerables cosas más, pero espero que al menos tengan algo de mala conciencia, como me ocurría cuando era pequeña. Sófocles decía que “una mentira nunca vive hasta hacerse vieja”. Ya lo veremos.

Gloria Rojas
Publicado en El Faro /  10 de junio de 2013

Espíritu de Equipo

Ser padre, no sólo es una fuente prácticamente inagotable de responsabilidades y de satisfacciones, sino, también, una sucesión constante de oportunidades de reflexionar sobre uno mismo y sus circunstancias (como diría Ortega y Gasset) viéndose reflejado en las situaciones que viven nuestros hijos y en las actitudes que exteriorizan.

Este sábado, el equipo de fútbol en el que juega mi hijo tenía un importante partido en el que se decidía la liga de prebenjamines, así que allí estábamos un nutrido grupo de padres y madres dispuestos a animar y apoyar a nuestros vástagos. Que, por otra parte, estaban bastante excitados por lo trascendental del choque (como diría la crónica del AS), y que estaban volviendo locos a los entrenadores de ambos conjuntos. Mas allá de maravillarme la paciencia, digna de Job, que exhibieron ambos técnicos ante el enjambre de niños de 7 años que les pedían jugar y además hacerlo todos como delanteros goleadores, me gustó mucho las lecciones que les trasmitieron haciéndoles ver que por encima de las individualidades estaba el esfuerzo colectivo, poniendo en valor el trabajo de cada posición, animándoles a que se apoyaran unos a otros, a que defendieran y atacaran en conjunto, a que respetaran al rival.

En definitiva, me gustó que antepusieran los valores del compañerismo y el juego limpio a la simple competitividad, al deseo de ganar, que estimularan el espíritu de sacrificio, el espíritu de equipo.

Llámenme romántico, queridos lectores, pero para quienes fuimos “fabricados” a principios de los 70 y vivimos la eclosión de los valores individualistas en los 80 y 90 esto tiene su importancia.

Les pongo un ejemplo, Mundial de México 86, eliminatoria entre Inglaterra y Argentina, tras un centro Maradona salta y de forma clamorosa mete un gol con la mano, ganaron el partido y después él mismo declaró que en todo caso fue “la mano de Dios”. En ese momento y, hoy por hoy, esa acción fue objeto de más elogios que repulsa, ¿Por qué? porque conectó con los valores de la época, es cierto que se saltó las normas, pero consiguió su objetivo, ganó, venció, se impuso a los demás y además supo venderlo con una frase ingeniosa, es decir, utilizó un marketing perfecto.

 

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Trasladado al ámbito de la economía, esto mismo es lo que hacían los grandes iconos de la época, los “yuppies”, especulaban, estaban por encima de cualquier norma o regulación, pero ganaban asombrosas sumas de dinero, y tenían un marketing impecable, conducían cochazos, vivían en mansiones, vestían trajes caros y participaban en todas las fiestas. En el transcurso de una generación, y animados por una política neoliberal cuyo máximo exponente es Reagan, a los jóvenes se les arrebataron referentes como Che Guevara o Mahatma Ghandi para ser sustituidos por el Gordon Gekko de la película Wall Street que defendía aquello de que “la codicia, a falta de una palabra mejor, es algo bueno” .

Quien necesita una ética cuando se puede lucir una estética. Tal vez, la forma más brutal en que se ha descrito esta adoración por lo superficial sea la novela de Bret Easton Ellis, “American Pysho”, en la que, más allá de su tema principal, todos los personajes que aparecen jamás son descritos de forma personal sino únicamente por la marca de su ropa, y de sus coches, los restaurantes a los que van, la marca del agua de beben, e incluso la textura de las tarjetas de presentación que utilizan.

Casi 30 años después, la realidad de la crisis financiera internacional que se desató en 2008, nos ha hecho ver con claridad que el dinero con el que especulaban y pagaban sus fiestas es el que proviene de nuestras pensiones, seguros médicos y puestos de trabajo destruidos, con lo cual “han dejado de caernos tan simpáticos”.

Sin embargo, lo paradójico de todo esto, es que a pesar de que sabemos que los cimientos de la crisis actual se pusieron en aquella época por la desregulación de los mercados, la pérdida de derechos laborales, el debilitamiento de los sindicatos y el desmantelamiento de las redes de protección social, todo ello aderezado por la ambición desmedida de los que controlaban la economía, hoy, sobre todo, en Europa la derecha sigue defendiendo que estos son los pilares sobre los que tenemos que plantear la salida de la crisis.

Sólo así se entiende que en un momento de recesión económica lo que se haga sea una reforma laboral que pone el despido a precio de saldo, con la consecuencia de que desde que se aprobó se han destruido una media de 2600 empleos diarios.

Esto recuerda a los médicos del siglo XIX que a pesar de que el enfermo estuviera en las últimas seguían recetando sangrías como único método de curación, con la consecuencia evidente de que el enfermo terminaba muriéndose. Pero entonces, como ahora no faltará quien defienda que la terapia era la adecuada pero que el enfermo no puso lo suficiente de su parte.

Frente a esta situación no caben sólo las denuncias o acciones puntuales, sino que es necesario contraponer un modelo alternativo que hunda sus raíces en un sentido ético de la sociedad que se fundamente en la libertad y en la igualdad como elementos irrenunciables.

A los economistas y políticos que veneran el neoliberalismo y que de forma constante citan a Adam Smith como fundamento de autoridad para defender sus teorías habría que recordarles que este defendía que “ninguna sociedad puede prosperar y ser feliz si la mayoría de sus miembros son pobres y desdichados”.

Gregorio Escobar
Publicado en El Faro / 3 de junio de 2013